Trámites administrativos
Cualquier gestión ante cualquier organismo, de principio a fin y en nombre del cliente: redacción, presentación, requerimientos, subsanaciones y recursos.
Red Iberfácil para despachos, gestorías, asesorías, consultorías y profesionales
No somos la competencia: somos tu nuevo aliado. Ofrece a tus clientes cualquier trámite, reclamación o defensa jurídica desde tu oficina y recibe trabajo de tu especialidad en tu zona. Un solo alta, sin cuota, para ti y para todo tu equipo.
Sin cuota de entrada Entrar en la red no cuesta nada, ni como Punto ni como profesional.
Tu cliente sigue siendo tuyo Conservas la relación; nosotros resolvemos lo que tú no haces.
Zonas exclusivas para Puntos Un Punto de referencia por zona de actuación.
Trabajo de tu especialidad Te llegan asuntos de lo que sabe hacer tu gente, en las provincias donde trabajáis.
Un Punto Iberfácil es una gestoría, una asesoría, un despacho o un negocio abierto al público que ofrece a quien entra por su puerta todo lo que Iberfácil resuelve, sin aumentar su estructura. Lo que tu oficina no hace, nos lo derivas y lo tramitamos nosotros con la red.
Por cada gestión que derivas cobras una comisión del 20 % del importe neto facturado; si además recoges cobros en efectivo de clientes que prefieren pagar en mano, el 3,50 % de lo cobrado. Tu cliente también gana: por venir de un Punto obtiene un descuento de hasta el 15 % en su presupuesto.
Abogados, procuradores, peritos, graduados sociales y gestores administrativos reciben de Iberfácil encargos de su especialidad en su zona. El asunto llega con los hechos ordenados, los documentos subidos y el alcance cerrado con el cliente: tú haces el trabajo técnico y nosotros ponemos la captación, la administración y el seguimiento.
Cobras por encargo aceptado, con las condiciones que se firman antes de empezar, y ves cada asunto y cada liquidación en el panel de la red.
Una oficina con profesionales dentro saca el máximo de la red siendo Punto y profesional al mismo tiempo. Lo que tu equipo sabe hacer, te llega como encargo; lo que no, lo derivas y cobras tu comisión. Así ningún cliente se va de tu mostrador sin respuesta y tu gente trabaja en lo suyo.
Es una sola alta: después, cada capacidad tiene su propio acuerdo y sus propias condiciones, y puedes empezar por una y sumar la otra cuando quieras.
Da igual la forma que tengas: despacho unipersonal o colectivo, gestoría, asesoría, consultoría o punto comercial. Quien la administra da de alta la entidad —NIF, razón social, dirección y colegiaciones— y después invita a su gente: socios, abogados, procuradores, peritos, graduados sociales, gestores administrativos y personal administrativo, cada uno con su papel.
Tu entidad recibe asuntos según las especialidades de sus miembros: si tenéis un penalista, os pueden llegar casos penales; si tenéis un graduado social, asuntos laborales y de Seguridad Social. Cada miembro ve lo suyo y el administrador lo gestiona todo desde un único panel.
Prácticamente todo lo que un cliente puede necesitar, en todo el territorio nacional.
Cualquier gestión ante cualquier organismo, de principio a fin y en nombre del cliente: redacción, presentación, requerimientos, subsanaciones y recursos.
Abogados y procuradores colegiados en todas las ramas del Derecho y en cualquier jurisdicción: laboral, civil, mercantil, administrativo, contencioso o penal.
Peritos titulados en informática forense, medicina, ingeniería, urbanismo, construcción, finanzas y más, con el dictamen entregado en tiempo y forma.
Entidad mediadora neutral para conflictos civiles y mercantiles y, si no hay acuerdo, arbitraje con laudo vinculante.
De la gestión amistosa —cartas, burofax, llamadas— a monitorios, ejecuciones y embargos cuando hacen falta.
Solución externalizada para que las empresas cumplan la normativa: protocolo, canal de denuncias externo e instructor independiente.
El mismo camino para Puntos, profesionales y quienes quieren ser las dos cosas.
El nombre de tu despacho, gestoría o negocio, tu nombre, un correo y un teléfono. Nada más.
Una conversación breve, por teléfono o videollamada, para conocernos, resolver dudas y ver qué encaja mejor contigo.
Te invitamos al panel de la red: completas los datos de tu entidad e invitas a tu gente con su papel y sus especialidades.
Firmamos el acuerdo de lo que vayas a ser y empiezas a derivar clientes, a recibir trabajo o las dos cosas.
Cuatro datos y te llamamos. Sin cuota: puedes ser Punto, profesional o las dos cosas.
Responsable: Iberfácil. Finalidad: estudiar tu candidatura a la red, contactarte para hablar de ella y, si sale adelante, dar de alta tu entidad. Legitimación: tu solicitud y las medidas precontractuales que pides (art. 6.1.b RGPD). Destinatarios: nadie fuera de Iberfácil, salvo la consulta del NIF a la Agencia Tributaria y las obligaciones legales. Conservación: si la candidatura no sigue adelante, se borra pasado el plazo fijado por la marca, doce meses salvo que se indique otro. Derechos: acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación y portabilidad, como explica la política de privacidad.
No. Es una sola alta y puedes ser las dos cosas. Te lo recomendamos si en tu oficina hay profesionales: lo que sabéis hacer os llega como encargo y lo demás lo derivas.
No. Tus clientes siguen siendo tuyos. Colaboras con el volumen que puedas asumir y sin cuota de ningún tipo.
Sí. Quien administra la entidad la da de alta e invita a su equipo; cada persona tiene su papel y sus especialidades, y la entidad recibe asuntos según lo que sabe hacer su gente.
El profesional cobra por encargo aceptado; el Punto, por cada gestión derivada que se contrata. Las condiciones concretas se firman antes de empezar.
Firmamos el encargo de tratamiento que corresponda y cada asunto queda trazado. No se comparten datos de clientes fuera de lo necesario para el caso.
Déjanos tus datos y te llamamos para ver cómo encajas en la red: como Punto, como profesional o, mejor, como las dos cosas.